DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO OPORTUNO DEL CÁNCER INFANTIL

  • El cáncer es una de las principales causas de mortalidad entre niños y adolescentes en todo el mundo, su incidencia es entre 100 y 180 casos nuevos por cada millón de personas, convirtiéndose en la segunda causa de muerte entre los 2 y los 19 años de edad. Existen diferentes tipos de cáncer, siendo las leucemias agudas las más comunes, seguido de los tumores del sistema nervioso central y los linfomas.

    Durante las últimas décadas los avances en el tratamiento del cáncer infantil han permitido aumentar la supervivencia de manera significativa, haciendo de esta una enfermedad con altas posibilidades de curación. La detención temprana del Cáncer en los niños permite realizar un diagnóstico oportuno y así salvar millones de vidas.

    Pero ¿Cuáles son las causas?

    Cerca de un 5 a 10% de todas las neoplasias en la edad pediátrica tienen una base hereditaria, sin embargo no se conoce con exactitud la causa de la mayoría de casos de cáncer en la edad infantil.
    Un gran porcentaje surge como resultado de mutaciones en genes que causan crecimiento celular descontrolado, en adultos esto ocurre por los efectos acumulados de la exposición a largo plazo de sustancias que producen cáncer, sin embargo en niños esta asociación no es tan clara.

    Nada de lo que le haya pasado al niño es la razón de su enfermedad y nunca los padres son los culpables de ella.

    ¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?

    Aunque el cáncer infantil no se puede prevenir, si es posible su detección temprana. Tanto los padres como los médicos de atención primaria deben conocer y estar atentos a la presencia de algunos de los síntomas que podrían orientar hacia la presencia de cáncer infantil, esto nos permite realizar una consulta oportuna, con un diagnostico e inicio de tratamiento temprano el cual aumentará las posibilidades de curación de esta enfermedad. Algunos de los síntomas más frecuentes son:

    • Fiebre recurrente o persistente, pérdida de peso y apetito, palidez, sudoración excesiva, fatiga o sangrados y moretones de fácil o inexplicable aparición.
    • Masas localizadas en abdomen, tórax, extremidades o genitales especialmente sin dolor, que aumentan progresivamente de tamaño.
    • Dolor en huesos y articulaciones con hinchazón progresiva, no asociado a trauma ni infección.
    • Manchas blancas en el ojo, desviación de los ojos, perdida de visión, protuberancia del globo ocular.
    • Manifestaciones neurológicas como cambios de conducta, trastornos del equilibrio marcha, dolor de cabeza acompañado o no de vómitos matutinos.

    ¿Cómo se diagnostica el cáncer infantil?

    Cada diagnóstico es distinto, pero en general inicia cuando un niño tiene signos y síntomas que motivan a los padres a consultar, al principio muchos de estos síntomas son similares a enfermedades más comunes en la niñez, lo que resulta difícil de identificar cuando el médico no sospecha desde el inicio la enfermedad. En función de los signos y síntomas del paciente y de lo encontrado al examen físico por el médico puede inicialmente indicar pruebas como hemogramas, análisis bioquímicos de sangre, imágenes como radiografías, tomografías o resonancias y si estos resultados sugieren la presencia de cáncer, se debe referir al paciente a un centro oncológico donde probablemente se requiera de una biopsia y otros exámenes más específicos para diagnosticar con exactitud el tipo de cáncer.

    ¿Cómo es el tratamiento?

    Gracias a los avances en las diferentes técnicas diagnósticas y terapéuticas en los últimos años la mayoría de los diferentes tipos de cáncer en la edad infantil son curables. Se recomienda que el tratamiento sea realizado en centros especializados que cuenten con un equipo interdisciplinario y con experiencia en el diagnóstico y manejo de esta enfermedad.

    Los tratamientos más empleados son la quimioterapia, la cirugía, la radioterapia y el trasplante de médula ósea para algunos casos en particular. Dependiendo del tipo de cáncer se empleará una modalidad o la otra aunque la mayoría combinará varios tipos de tratamiento. La duración de este dependerá también de cada enfermedad en particular.

    Uno de los tratamientos más comunes, es la quimioterapia la cual consiste en la utilización de medicamentos que destruyen las células tumorales e impiden que se reproduzcan. Esta puede ser administrada por vía oral, a través de una vena (intravenosa) o intratecal (ubicada en el espacio que rodea la médula espinal).

    Dependiendo de los medicamentos que se utilicen y del protocolo que se esté llevando a cabo, el paciente puede recibir la quimioterapia hospitalizado o podrá recibirla de manera ambulatoria y una vez terminada volver a casa. La periodicidad es variable, en algunos casos se aplica a diario, en otros semanal y en otros en forma de ciclos cada tres o cuatro semanas.

    ¿Cuáles son los efectos secundarios?

    La quimioterapia actúa sobre las células cancerígenas pero también actúa sobre algunas células sanas, sobre todo las que tienen una rápida velocidad de crecimiento (células del aparato digestivo, piel, cabello, células de la sangre) produciendo algunos efectos secundarios que dependerán del tipo de medicamento, la dosis y las características individuales de cada niño.

    Los efectos secundarios más frecuentes son alteraciones digestivas como náuseas y vómitos, alteraciones en la piel y caída del cabello, y alteración en la médula ósea como disminución en las defensas, anemia y sangrados.

    La meta a largo plazo con respecto a la cura y cuidado del niño con cáncer es que lleguen a ser adultos resilientes, activos, autónomos, con una calidad de vida óptima respecto a la salud y que sean aceptados por la sociedad al mismo nivel que sus pares.

    La mayoría de los sobrevivientes del cáncer infantil experimentarán al menos un efecto tardío debido a la propia enfermedad o al tratamiento recibido, es por ello que requerirán seguimiento periódico a largo plazo con el fin de vigilar los posibles efectos que pueda dejar el cáncer y su tratamiento.

    En Fundación HOMI contamos con el Centro de cáncer de infantil más grande de todo el país, con espacios diseñados y adecuados para nuestros niños. Más de 10 oncohematólogos pediatras, profesionales altamente calificados quienes empeñan todos sus esfuerzos en salvar la vida de estos valientes.

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La detención temprana del Cáncer en los niños permite realizar un diagnóstico oportuno y así salvar millones de vidas.