LACTANCIA MATERNA: LA NUTRICIÓN ADECUADA Y SEGURA PARA EL RECIÉN NACIDO

  • SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA MATERNA

     

    La lactancia materna es un proceso que vincula la supervivencia, los lazos afectivos, la salud, y el bienestar de la madre y el niño, además de contribuir con el desarrollo de las naciones.

    La lactancia materna es el proceso de alimentación del recién nacido y el niño mayor, por medio del suministro de leche materna, bien sea a través de dispositivos como biberones, goteros, sondas, cucharas o directamente del seno de la mamá.

    En este sentido, es imprescindible señalar que la leche materna le aporta al niño los nutrientes necesarios (según cada edad) para el crecimiento y desarrollo, en cantidades suficientes y equilibradas que garantizan su nutrición e hidratación, protegiéndolo a corto y largo plazo de síndrome de muerte súbita, múltiples enfermedades, incluidas las respiratorias, alergias, diarrea e infecciones, además de reducir el riesgo de obesidad y diabetes en la etapa adulta, a lo que se agrega que para la mamá “la lactancia materna también ofrece ventajas a la madre permitiendo establecer un vínculo amoroso entre ella y su bebé, previniendo el riesgo de enfermedades como diabetes, cáncer de ovario y de mama, osteoporosis y obesidad entre otras, facilita la recuperación de peso después del nacimiento del bebé y retarda el reinicio de los periodos menstruales”, afirmó la doctora Ligia Stella Quintero Toro, pediatra neonatóloga y líder del servicio de UCI neonatal en Fundación HOMI.

    Sumado a lo anterior, dicho proceso permite ahorrar tiempo y una cantidad considerable de dinero, en comparación con la compra y preparación de leche de fórmula, convirtiéndose en un insumo amigable con el planeta.

    La alimentación de la madre durante la lactancia:

    El único alimento que debe recibir el recién nacido es la leche materna, suministrándola de manera exclusiva hasta los seis meses de edad y, en adelante, se complementará de acuerdo a las recomendaciones del equipo médico tratante hasta cumplidos los dos años de edad del niño.

    Para ello, la madre debe alimentarse de forma equilibrada, consumiendo una dieta rica en proteínas, que se encuentran en el pollo, huevos, legumbres, lentejas, pescados, carne de res o cerdo, una cantidad considerable de frutas y verduras, cereales integrales como avena o arroz integral y, por supuesto, bastante líquido para mantenerse hidratada y contribuir con la producción de leche materna. También se sugiere una buena ingesta de calcio que se puede obtener de los lácteos como leche, yogur, queso o de productos no lácteos como frutos secos, verduras de hoja verde, tofu, etcétera y, en algunos casos, suplemento de calcio y vitamina D, según el concepto e indicación médica.

    Tipos de leche materna:

    Aunque en términos generales la leche materna resulte similar a la vista, hay variaciones dependiendo de la etapa del proceso de lactancia y estas se clasifican en:

    • Precalostro: se acumula en las glándulas mamarias en el último trimestre de la gestación.
    • Calostro: producida durante los cuatro días siguientes al parto, con alta cantidad de nutrientes y escaso volumen.
    • Leche de transición: se produce entre los 4 y 15 días después del parto. Va incrementando progresivamente en volumen y cambiando en su composición para llegar a la leche madura.
    • Leche madura: se produce después de los 15 días, en mayor cantidad y con una composición que varía de acuerdo a las necesidades del niño en cada etapa de su crecimiento. Contiene grasas, proteínas y carbohidratos que están unidos a enzimas que los hacen de fácil digestión y absorción. Adicionalmente contiene proteínas que cuentan con la capacidad de funcionar como hormonas, inmunoglobulinas o enzimas que promueven un adecuado desarrollo endocrinológico e inmunológico del niño, garantizando un correcto crecimiento, desarrollo y protección contra enfermedades infecciosas.
    •  Leche pretérmino: presente solo en las madres de bebés prematuros. Se caracteriza por tener una mayor cantidad de nutrientes como proteínas y grasas, vitaminas e inmunoglobulinas y menor cantidad de lactosa, adaptándose a las características del bebé prematuro.

     

    Excepciones en las que la leche materna es contraindicada:

    A partir de la evidencia científica, es de resaltar que existen muy pocas situaciones en las que la lactancia materna es contraindicada. En estas se encuentran:

    • Los niños que tienen enfermedades congénitas en las que la galactosa no es adecuadamente metabolizada como la galactosemia, la malabsorción de glucosa-galactosa, y la deficiencia primaria de lactasa.
    • La infección por el Virus de Inmunodeficiencia Humana –VIH afecta el proceso de lactancia, haciendo que la leche de fórmula sea una mejor opción para el niño. Esto debido a que el virus se transmite a través de la leche materna y, según la Organización Mundial de la Salud, en países donde se puede garantizar la alimentación del bebé con leche de fórmula esta debe sustituir a la leche materna. No obstante, en países en vía de desarrollo en donde los recursos son escasos, se recomienda continuar la leche materna, reduciendo el riesgo de fallecimiento por desnutrición.
    • El consumo de drogas de abuso social (alucinógenos) y la administración de algunos medicamentos como los antineoplásicos, que actúan sobre células tumorales, contraindican la lactancia, al igual que medicamentos derivados del ergot y la amiodarona.

    En síntesis, la leche materna es la mejor fuente de nutrición para el niño y, si bien algunas madres experimentan lesiones en los senos, cansancio o déficit de sueño, con hábitos apropiados estas molestias desaparecerán.

    Generalidades de la leche materna:

    De acuerdo con la doctora Quintero Toro, “en los primeros cuatro días siguientes al nacimiento, se produce el calostro que, a pesar de producirse en escasa cantidad, tiene una alta concentración de nutrientes que serán suficientes para saciar y nutrir al bebé. Tiene una alto contenido de inmunoglobulinas, principalmente inmunoglobilina A, lactoferrina y células que protegen al recién nacido y ayudan a la maduración de su sistema inmunológico. Adicionalmente tiene enzimas que facilitan la digestión del bebé y favorece la colonización de su intestino por bacterias benéficas como el lactobacillus bifidum. Es importante iniciar la lactancia materna durante la primera hora de vida del recién nacido idealmente a los 20 o 30 minutos y se puede continuar hasta los 2 años o más.”

    Por otro lado, es de destacar que en Fundación HOMI contamos con una de las Unidades de Cuidados Intensivos neonatales más dotada, grande y completa del país, ofreciendo atención integral, humanizada, con calidad y excelencia, lo que nos convierte en centro de referencia a nivel nacional e internacional en el diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de enfermedades de mediana y alta complejidad en población pediátrica, además de un gran equipo de supraespecialistas, especialistas y profesionales idóneos para atender dicho grupo.

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La lactancia materna es un proceso que vincula la supervivencia, los lazos afectivos, la salud, y el bienestar de la madre y el niño, además de contribuir con el desarrollo de las naciones.